jueves, 14 de julio de 2016

Dejarlo atrás

10/3
Querida Sofi:
Primer día de clases. Nuevo colegio. Compañeros nuevos y desconocidos. El miedo y la vergüenza me atormentan, aun así soy positiva.
A la primera persona que hoy conocí fue a Matías, estaba solo así que me senté con él. Casi no hablamos pero me cayó muy bien.
En el recreo conocí a Juana, que iba a otro curso, la cual se acercó a charlar y me hice amiga de ella como si nos conociéramos de toda la vida.
¡Sofi te extraño! Pero creo que lo peor pasó.
Un beso.

11/3
Amiga Sofi:
Me senté nuevamente con Matías y le conté a Jua sobre él. Ella me dijo que él había entrado al colegio el año pasado y que casi no tenía amigos porque era muy reservado. Pero ¿Para qué darle tanta importancia?
Un abrazo.

20/3
Querida amiga:
En la escuela me está yendo bien, ya estoy cómoda en ella. Además tengo varias amigas y también cada día me acerco más a Matías; es simpático y me llevo bien con él, pero recién lo empecé a conocer.
Te mando un fuerte abrazo.

6/5
Querida amiga:
Tengo que contarte algo: siento que siento algo por Matías, me ayuda mucho pero es muy cerrado y no me comparte casi nada de su vida. Algunos días se aleja de mí y esta solo toda la mañana, trato de acercarme a él pero me dice que quiere estar solo. No lo entiendo, ¿Qué hago Sofi?
Un beso.

8/5
Querida Sofi:
Estoy en cama muy dolorida tanto por dentro como por fuera. Todo empezó así: estaba caminando con Matías después de clases y le pregunté por qué siempre se muestra distante. Su cara se demudó y tardó varios minutos en hablar hasta que por fin con un hilo de voz me contó una historia que no esperaba de él pero en la que todas las piezas tuvieron su lugar: era su ex novia, de su antiguo colegio a la cual quería mucho, pero un día en una discusión él le pegó y  la dejó en el suelo. En ese momento el recordó a su padre a quien consideraba un horrible persona por haberle pegado a su madre durante años. Desde ese día el se siente mal consigo mismo por hacerle eso y por ello prefiere no tener amigos.
Le ofrecí mi ayuda pero se negó. Le dije que no debía tener miedo porque yo lo quería y no podía verlo sufrir. Pero seguía negado y me repetía “si pasó una vez pasará otra”. Me pidió disculpas y se decidió a marcharse. Pero insistí y con eso su postura cambió, su cara se volvió insensible y tensó los puños. Dejó de hablar. Yo seguía tratando de convencerlo y ese lapso de tiempo sus ojos se llenaron de furia. Ante eso sentí miedo. Cerré los ojos un segundo antes de lo que iba a venir prediciendo el final en mi mente. Inmediato sentí su puño en mi cara y me produjo un gran dolor. Cuando me aleje de él por el efecto del impacto miro sus manos con odio pero luego expresaba una gran desilusión. Yo lo miraba, sin mediar palabra, hasta que nuestras miradas se cruzaron y con una fuerte voz me dijo “¿no lo ves? Soy un monstruo y voy a serlo siempre”.
Te mando un saludo Sofi y espero que estés mejor que yo aunque voy  a ser positiva y volveré a empezar.




Integrantes del grupo:
Martinez Chabbert
Folonier



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