Una noche oscura y silenciosa se
me dio por mirar a la ventana del fondo. La observé por un instante hasta que
de repente oí un grito. Luego un disparo. Sucesivamente otro y otro.
De tanto miedo, sin pensarlo, corrí
hacia afuera y ví tras la niebla a una mujer morocha de aproximadamente 18
años. Se la notaba asustada y preocupada.
Al pensar en coger el teléfono móvil
me percaté de la presencia de un hombre, robusto y ensagrentado. Me pregunté
qué pasaba. Tan solo veía los movimientos de aquel, manchas de sangre en la
cortina, y la figura de la muchacha en el piso. Así me di cuenta que se trataba
de algo serio; quizás violencia de género. Como quise saber el resto de la
historia y ratificar mis sospechas… Tomé una escoba y entré en acción.
Sentí un golpe muy fuerte y lo único
que recordaba era el rostro de la mujer sollozando a mi lado.
Al otro día me encontré en las
afueras de la ciudad y por fortuna sabía como volver a casa. En el camino me
encontré a la mujer golpeada y escúalida. Sabía a qué iba mi saludo, pues
entonces nos dirigimos a un bar.
-Hola soy
Alejandra, gracias por preocuparte por esta situación dura que estoy
afrontando. –me dijo.
-No hay de qué,
estoy dispuesto a ayudarte. Presentaremos la denuncia-le respondí.
Sin duda alguna, fuimos a la comisaría
y le tomaron los datos:
-¿Nombre y
apellido? -dijo el oficial.
-Alejandra Anabel
Fonseca –le respondió.
-¿Edad?
-20
-¿Problema?
-Maltrato y abuso.
-¿Victimario?
-José Alfredo
Campos, apodado “La Muerte”; 28 años, cicatriz en la cara, labios gruesos y
mirada perturbadora.
-Tiene
antecedentes. No te hagas problema, ya está en pie su búsqueda.
Un par de semanas despúes recibimos
el llamado del jefe de la comisaría, comunicándonos que Campos había sufrido un
accidente grave y ya no se encontraba con vida.
Dedujimos que de alguna forma se había
hecho justicia, pero eso no era todo: Emprendimos un proyecto, mejor dicho una
campaña. La llamamos NI UNA MENOS; ni una mujer menos, ni una muerta más.
De parte del Estado al principio no
obteníamos respuesta alguna pero al aumentar las marchas y la cantidad de
femicidios, se aprobó una ley en contra del maltrato a la mujer.
Fue fructífero ya que cientas de mujeres
pudieron salvar sus vidas, pero lo más importante es que de una buena vez
hicieron ruido y fueron escuchadas.
QUIEN
AMA NO MATA, NO HUMILLA, NI MALTRATA.
Integrantes de grupo:
Martinez B.,
Petruzzi,
Vila
Martinez B.,
Petruzzi,
Vila

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