jueves, 11 de agosto de 2016

Compañeros

En ese momento se me iba de los brazos lo que tanto tiempo estuve anhelando, se iba y no sabría cuando volvería a verle. Aun recuerdo como comenzó todo.
Ese lunes, el aula estaba tan ruidosa como siempre hasta que llega la profesora junto a un chico que no ubicaba, parecía un año o dos mayor que yo. Era alto, pelo castaño y esos ojos color marrón profundos, cautivadores e irresistibles. Espera… ¿En qué estoy pensando?
-Él es Samuel de Luque, viene de un programa de intercambio español- dijo la profesora interrumpiendo mis pensamientos. -sentate allá, con Guillermo- replico mientras me señalaba.
El chico nuevo se acercó a mí con una sonrisa y me saludó.
-          Hola, mi nombre es Samuel, un gusto.
-          Hola, soy Guillermo.
-          Puedo decirte Willy? Sabes, por tu nombre…
-          Eh… si… - respondí a esa inusual pregunta
Las horas pasaron rápidamente, Samu y yo conversábamos como si nos conociéramos de toda la vida.
Esa misma tarde, después del colegio, hacia tanto calor que quise hacerme un tereré, y al darme cuenta de que no tenía más yerba, decidí ir a preguntarle al del 7mo piso, ya que en el mío no había nadie a estas horas.
Toco el timbre del apartamento n°77, y escucho que del otro lado de la puerta me gritan: Espera, ¡voy enseguida! Reconocí esa voz de inmediato… Era Samuel. No me dio tiempo a reaccionar cuando abrió la puerta en cueros; no pude evitar sonrojarme al ver ese trabajado torso.
-Madre Mía Willy! ¿Qué haces aquí compañero?
-Ehh…vivo… en el piso de abajo. -Dije con la voz temblorosa-
-Ostia tío, ¡no lo sabía! Pasa, pasa, te invito una limonada.
-Ok, gracias.
Su casa era exactamente igual a la mía, pero había algo de lo que no estaba acostumbrado; todo estaba reluciente y perfectamente acomodado, no como mi habitación que es un completo caos.
También note que en una pared había un poster, el poster de uno de mis juegos favoritos: el CIVIL WAR III
-Wow! Tenés el poster de CIVIL WAR III!
-Sí, ¿te gusta?
-Obvio, es uno de mis juegos favoritos
-¡¿Enserio?! ¡También el mío! ¿Quieres jugar?
-¡Dale!
Miradas, sonrisas y bromas no faltaron a lo largo de la tarde; luego de varias horas jugando, Samuel comenta:
-Este sábado hare una fiesta, sabes, para conocer a nuestra compañeros… y me preguntaba si te apetecería venir…
-Ammm… no sé, tengo otras cosas que hacer, pero veo que hago…
La verdad era que no tenía nada para hacer, solo que conociendo a mis padres, dudo mucho que me dejen ir. Pero no quiero que sepa que mis padres aun creen que soy un niño de 7 años.
Los días transcurren con normalidad, mi relación con Samu crecía día tras día; hasta que llegó el dichoso sábado.
Tenía muchas ganas de ir a la fiesta y poder relajarme un poco, pero era evidente que no podía, mis papás son muy cerrados, serios y estrictos.
Una llamada interrumpió mis pensamientos:
-¿Hola? ¿Quién habla? – Pregunto
-¡Willy, soy yo, compañero! Llamaba para preguntarte si vendrás hoy a mi fiesta- dijo mi amigo de forma animada al otro lado del celular.
-Ah... eh… hola… - tartamudee  -No creo.
-Willy… ¿estás bien? ¿Por qué no puedes venir?
-Es que… mis papás no me dejan ir.
Samuel comenzó a reírse exageradamente
-Ay chiqui, no me hagas reír, escápate
-¿Qué? ¿Escaparme? ¿Y si me descubren? ¿Qué hago?
-No creo que lo hagan, pero si pasa digo que fue mi culpa y problema solucionado. El que no arriesga no gana, compañero.
-Ok, dale, hagámoslo.
Mire el reloj: 23:00. Ya estaba preparado para hacer una de las cosas más arriesgadas que hice en mi vida. No está de más decir que pensé muchas veces en no hacerlo, en quedarme en casa con mis juegos como lo he hecho a lo largo de los años… pero mi amigo me dijo algo que me convenció: el que no arriesga, no gana.
23:30, estaba en frente de la casa de Samuel, podía escuchar música fuertísima, gente hablando y riendo. Pensé una vez más en dar media vuelta y volver, pero me decidí y toque timbre. Me abrió un chico de nuestra clase, Matías, nunca me callo bien (se cree el centro del mundo y siempre anda queriendo llamar la atención).
Una vez dentro me di cuenta de que fue una mala idea, era evidente que yo no encajaba ahí, yo no soy la clase de chico que sale de fiesta.
Me acerque a la puerta para irme antes de que mi amigo me vea, pero se me hizo imposible.
-Willy! ¡Estoy aquí! – Grito Samu al otro lado de la habitación.
-Ah... hola... – dije incómodo al notar que estaba hablando con Micaela, una de las chicas mas lindas pero hueca del colegio. No sé porque sentía celos… O sea, somos amigos, amigos hombres, los chicos no se ponen celosos de que sus amigos hablen con otras… ¿o sí?
-Te presento a Mica, willy, no sé si ya se conocían.
-Ah, sí, estamos en la misma clase.
-Ah ¿sí? Nunca te noté – dijo “Mica” acabando con la risa mas estúpida que jamás escuche. – Bueno chicos, me voy con Mati, chauu.
-Samuel y yo nos quedamos en silencio durante un tiempo, pero no era un silencio incomodo, era uno de esos silencios agradables. Hasta que mi amigo dijo:
-Al final el otro día no tuve la oportunidad de mostrarte mi casa, ¡ven!
Caminamos por un pasillo hasta llegar a una puerta.
-Esta, es la habitación de la familia que me acoge, aunque hoy obviamente no están. Y esta de acá, es mi habitación. Ven, pasa, ponte cómodo.

Me acosté en su cama y note que olía exquisitamente bien, olía a él. Samu se acostó junto a mí y me rodeo con sus brazos, en ese momento no me importo nada: ni que mis papas descubrieran que me había escapado, ni que todos mis compañeros estaban al otro lado e la puerta. Lo único importante es que me sentía a salvo con él a mi lado, me sentía seguro estando junto al chico que amo.
Sí, amo a Samuel de Luque.
Luego de unas horas, me despierte por el brusco movimiento de mi… amigo.
-Willy! ¡Despierta! Nos quedamos dormidos, ¡mi casa debe ser un caos!
Nos levantamos rápidamente de la cama y salimos corriendo a la sala. Por suerte todo estaba en orden. No había nada roto, como mucho, alguna que otra mancha de cerveza en el piso.
-Gracias a Dios… - exclamo aliviado Samu.
Ya eran las 4:00 y en la casa de mi amigo solo quedábamos nosotros dos.
-Creo que debería irme. – dije apenado.
-Es verdad –
Samu me acompaño hasta la puerta y nos quedamos parados sin saber que decir. ¿Debía besarlo? No, no, era muy pronto, si él no sintiera lo mismo, arruinaría toda nuestra amistad. ¿Debíamos abrazarnos? ¿Un saludo con la mano? 
-Buenas noches, chiqui – dijo, por fin.
-Buenas noches, compañero.
Entre en mi casa y por suerte no había rastro de que mis papás estaban levantados. Asique camine silenciosamente hasta mi habitación y me dormí.
Pasan las semanas con normalidad y un día Samuel me dice:
-Tengo que decirte algo, es importante y… doloroso. – dijo metiéndome a empujones al baño de hombres.
-¿Qué pasa? No me asustes.
-La semana que viene me vuelvo.
-¿A dónde volvés? ¿De qué hablas?
-A España pringado.
Se me había olvidado por completo que era español, y que tarde o temprano tendría que volver a su país.
Lo único que en mi cabeza sonaba en ese momento era: ¿Por qué?  ¿Por qué la vida es tan injusta? Te da algo para luego quitártelo de un día para el otro, sin que vos puedas hacer nada, solo ver como eso que tanto cuidaste, apreciaste y en mi caso, ame; se aleja.
-No… me niego a aceptarlo – dije con lagrimas cayendo de mis ojos.
Samuel puso su mano en mi cara y las limpió.
-Yo tampoco, créeme, si es por mí, me pasaría el resto de mi vida aquí, contigo. Jugando al CIVIL WAR III, riendo y hablando de tonterías.
Ahora ya no había nada más que hacer, solo disfrutar de los momentos que me quedaban con mi primer y mejor amigo.
Tratamos de aprovechar la semana al 100%. Hasta que el día mas doloroso y difícil de toda mi vida llego.
Eran las 6:00 am y me encontraba en el aeropuerto para despedir a mi mejor amigo.
Una voz extraña se escucha desde unos altavoces que informaban que su vuelo estaba por despegar.
Samuel se acerco a mí, estábamos muy cerca, podía sentir su respiración. Mis lágrimas no dejaban de salir y mi Corazón latía cada vez más fuerte.
-Llego el momento, willy.
-Lo sé. Te voy a extrañar mu-
Ya no pude seguir hablando, ahora mis labios estaban ocupados en otra cosa: mi mejor amigo me estaba besando. Era un beso apasionado y lo más importante era uno de amor.
Ese beso, que para otros puede ser insignificante, para nosotros contaba una historia, una historia de amor. La historia de dos amigos que se enamoraron. Y que estaban a punto de no volver a verse nunca más.
Nos separamos.
-Te amo Samuel.
-Y yo a ti, chiqui… Ah ¡sí! Ten esto.
Metió su mano en uno de sus bolsillos y saco una pulsera. Era negra con una placa metálica que tenia la palabra “compañeros” grabada en su interior. El tenía la misma pulsera.
-Para que me recuerdes.- Coloco la pulsera en mi muñeca.
Nos  abrazamos fuerte al escuchar que llamaban a los pasajeros de su avión. Nos miramos y se fue.
En ese momento se me iba de los brazos lo que tanto tiempo estuve anhelando, se iba y no sabría cuando volvería a verle.



Integrantes del grupo:
Echenique Josefina
Flores Galo
Rodrigues Matias agustina

viernes, 5 de agosto de 2016

Sentimientos peligrosos

Lo primero que escuché a la mañana fue el despertador que anunciaba las 6:30 horas. Somnolienta, hice la misma rutina de todos los días (fui al baño, me cambié, me lavé los dientes, desayuné y me despedí de mamá y de Rocco) y esperé a papá para que me llevara a la escuela. Una vez ahí, Catalina, mi mejor amiga, me hizo acordar de que hoy perdíamos las horas de matemática gracias a una flaca que venía a dar una charla de no sé que…
            Después del recreo, con Cata fuimos al tinglado donde se hacía la charla. Ahí estaba sentada una chica que, calculo, tenía unos veinte años, morocha, de ojos celestes, alta, medio seria, pero parecía buena onda. Pidió silencio y empezó a hablar. Lo primero que dijo fue su nombre, que creo que era Micaela, y siguió contando su historia…
            Micaela:- Holachicos, yo soy Micaela Romero, tengo veintiún años, y les vengo a contar la historia de mi adolescencia, que es una de los muchos casos.
-"Cuando terminé la primaria lo primero que hicieron mis padres fue anotarme en un colegio nuevo, ya que al que iba antes no tenía secundaria. Pensé que me iba a costar mucho relacionarme con los chicos y hacer nuevos amigos, porque era muy tímida. Pero no me costó integrarme. Todo iba bien, tenía una vida normal, hasta que en cuarto año todo cambió.
A Rosario, mi mejor amiga, y a mi nos separaron en distintas orientaciones, a mi me tocó en humanidades y a ella en economía; ambas nos hicimos nuevas amistades, pero la diferencia era que ella empezó a tratarme raro, no sabia lo que estaba pasando pero me trataba distante.Un día decidí aclarar las cosas, fui a su salón y la encontrébesándose con mi novio, Lucas, con el que estaba hacía ya un año. Sentí como las lagrimas salieron con facilidad y salí corriendo, por suerte no me vieron pero me entere de la peor forma. No podía creer lo que mis ojos habían visto y a partir de ese momento me sentía confundida, mi papá estaba todo el día trabajando, y mi mamá no prestaba atención porque se encargaba de mis hermanitos.
Luego de dos días sin ir a la escuela, Rosario y Lucas me mandaron varios mensajes que decidí ignorar, en los cuales me preguntaban por que no estaba yendo o si me pasaba algo.
En todo el fin de semana no me junte con nadie, pero el lunes tuve que volver a clases y enfrentarme con Rosario y Lucas. Mientras que hablábamossentía que alguien nos estaba mirando por la ventana del salón, pero no me importo. La conversación se fue de las manos y empezamos a gritar, era evidente como los dos me habían humillado y que su relación había  surgido hace un tiempo. Al pasar los días mis compañeros y chicos del colegio empezaron a llamarme de distintas formas y a molestarme, no sabía como se habían enterado todos, pero ni Rosario ni Lucas hicieron nada al respecto. Esto empeoro todo y mi relación con los dos había acabo.
Al pasar el tiempo ya ninguna era la misma, cada una siguió su camino, Rosario estaba arrepentida y trató de arreglar la situación, yo sentía que ya no podía confiar más en ella, por lo cual decidí aceptarle las disculpas pero no volveríamos a ser amigas".
-La idea de contarles esta historia es para que cada unos aprenda a valorar y respetar a las personas que realmente son importante en su vida y a ser leales en una amistad, porque tener alguien en quien confiar y compartir momentos felices es lo más lindo que alguien puede llegar a tener.
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La charla deMicaela me encantó y me sirvió para darme cuenta de que de que tengo que dejar de lado mis sentimientos hacía el novio de Cata, va a ser difícil pero es lo mejor, ella es mi mejor amiga, y no quiero que termine nuestra amistad o por lo menos no por un chico.
Micaela se despidióde nosotros, y volvimos a nuestra aula.
FIN


Integrantes del grupo:
 Ippolito Trinidad
 Yoma Sofía 

jueves, 4 de agosto de 2016

El chico popular

Como todas las mañanas, llegué a la puerta de la escuela en el auto de mi mamá. Esperando a que abrieran, me puse a observar a los demás chicos que habían llegado. Noté, entonces, que Mateo Macini, el chico más popular de mi curso, estaba hacía tiempo sentado en la vereda. Empecé a pensar y me di cuenta que nunca venía a tiempo, siempre llegaba temprano. De pronto, se escuchó el ruido del portón abriéndose, y todos entramos alborotados.
Ya en el salón, la profesora de físico-química preguntó si podíamos buscar en nuestros celulares determinada información sobre el tema que estábamos dando. No sé por qué dirigí la mirada hacia Mateo y su grupo de amigos; todos estaban con el celular riéndose, excepto él que estaba con el manual entre manos.
Unos minutos antes de que tocara el timbre, Mateo dejó en mi banco una nota que decía:
“Encontrame en el recreo, en la biblioteca”
Me pareció extraño pero acepté. Él y yo no éramos amigos pero no nos llevábamos mal. Cuando tocó el timbre, fui a la biblioteca para verlo. Él estaba sentado en la mesa del fondo y le pregunté qué pasaba, él respondió:
- “Estoy preocupado por un amigo que necesita ayuda, y cuando pensé en alguien que me pueda aconsejar, te cruzaste por mi cabeza. Lo que le pasa a mi amigo es que aunque es de los chicos más top del curso, en realidad es pura apariencia. Su familia posee demasiados problemas económicos. Lo que realmente lo angustia es que algún día sus amigos se enteren y lo dejen de lado”.
A lo que yo le pregunté:
- “¿Yo conozco a ese amigo?”, insinuando que podía ser él.
Él se rindió y admitió:
- “Está bien, soy yo, ¿qué proponés que haga?




Integrantes del grupo:
Andersen Florencia 
Fournier Nicolás
Mendy Juan Bautista 

Coward

Me encaminaba a mi trabajo, un trabajo penoso pero era lo que me mantenía día a día. Cuando doblé la esquina, pase por enfrente de un alto edificio. Me di cuenta que era la escuela secundaria a la que asistía cuando tenía 16 años. Por fuera, tras las rejas, había varios estudiantes hablando, comiendo, haciendo lo que todo adolescente hace. Sonreí nostálgico al recordar lo que en ese tiempo pasó. ¿Cómo olvidarlo? ¿Cómo olvidarte, Dalas? Ese admirable alumno, de cabello castaño claro, ojos verdes e impecable promedio. Era uno de los mejores alumnos y el más popular, un chico alegre y simpático capaz de sacar siempre lo mejor de los demás.
Él tenía una amiga, de la cual muchas veces se dudaba que tan solo fueran amigos, María. Tenía el pelo teñido de blanco platino, cosa que llamaba la atención de cualquiera que pasara por su lado, ojos claros y una muy contagiosa sonrisa. En cambio, para mí, ella era una serpiente venenosa que no dudaba en clavarte los colmillos con tal de sacar algo en su beneficio. Por desgracia, Dalas no sabía eso, y por mas que se o advirtiera, no creía en ello.
Un día, se empezó a escuchar un rumor sobre Dalas, un rumor que no quisiera recordar… nadie lo vio venir, y menos de alguien como él. Una cosa así… ¿Quién podría tener una carga tal sin volverse loco? Yo, al principio, dudaba de que fuera cierto. Pero, supuestamente, venia de una “fuente confiable”
Yo, me iba distanciando más y más de Dalas, y, sin darme cuenta, ya casi no hablábamos en los recreos ni salíamos de fiesta como solíamos. Él, se había convertido en un ser solitario, vagando por los pasillos del colegio, con constantes miradas acusantes sobre él.
Un 23 de Septiembre, Dalas llegó al colegio más temprano de lo habitual. Fue hasta su aula, la número 16, y dejó sus cosas en el banco. No escuchó cuando las puertas se cerraron. Pero se sintió cuando los papeles pasaron por debajo de la puerta. Se agachó a recoger uno, luego otro y otro, los leyó todos. Eran notas de burla y odio, como muchas que tenía acumuladas ya. Esa tarde Dalas pidió volver a su casa. No lo volvería a ver hasta unas cuantas semanas después. Era domingo, de noche y recibí un mensaje de él, era una despedida. Al principio no comprendí a qué se refería, pero cuando lo hice, salí corriendo a su casa. Al bajar del auto escuché un golpe seco, luego silencio. Recordé que los padres de Dalas dejaban siempre una llave de repuesto, la busqué e ingresé al hogar.
Me acerqué a la última habitación del pasillo.
-¿Dalas...?- Mi voz sonaba temblorosa.
Giré la manija de la puerta y empujé.
La imagen que encontré frente a mí era horrenda, algo que perdurará en mi mente para toda la vida. Lo único que pude hacer fue salir desesperadamente de la casa, con lágrimas en los ojos. Nunca dije nada, y siempre me lamentaré por eso. Siempre me lamentaré de haber sido un cobarde.



Integrantes del grupo:
Duckardt; Natalia.
Parisotti; Camila.

La historia de mi vida

Estuve a punto de la muerte. Todo comenzó hace dos años cuando yo no sentía a mi familia como verdaderamente debería sentirse, es decir que nunca recibí el cariño o apoyo que siempre necesité. Durante la secundaria traje excelentes calificaciones, para hacerlos felices solamente, también me esforcé en hacer todo lo que ellos querían, no hay nada que yo no haya hecho para enorgullecerlos.
Me empecé a sentir a sentir sola, por ello busque contención en mis amigos. Pero lo único que encontré fue el rechazo de estos.  Estaba resignada, ya lo había intentado todo. No encontré las razones por las cuales debería seguir viva, quería desaparecer de este mundo tan cruel.
Apareció una nueva resolución para aquellos problemas, el verme bien físicamente. Dejé de comer porque inicié a verme gorda.
Un día en la escuela, él se acercó, me preguntó si yo me sentía bien ya que me veía pálida, como si estuviera afiebrada, sin fuerzas en el cuerpo; me vi obligada a decirle que sí, que nada malo me sucedía, así fue como lo conocí a Enzo. El era castaño, alto, de ojos verdes, y tenía un buen físico. Después de este primer encuentro, comenzamos a hablar todos los días, tal punto que nos hicimos muy buenos amigos. Cuando él se fue de viaje de egresados, volvía a sentirme sola, me faltaba alguien, fue volver a tener ese vacío dentro mío, que de alguna manera había dejado de sentirlo con su presencia. ¡Al fin llegaba el día del reencuentro! Luego de esos largos quince días, solo quiera abrazarlo. Pero cuando nos vimos, o lo reconocí; se había convertido en una persona totalmente distinta a la cual yo me había enamorado.
Recaí nuevamente, vomitar ya no era una solución, entonces nuevas cicatrices se apoderaban de mi cuerpo, ya pertenecían a él. Finalmente me atrevía a confesarle a mi profesor de religión, lo que me sucedía.
Él me ayudo a salir adelante, recomendándonos a mí y a mis padres que vayamos a ver un psicólogo, un nutricionista y de más, también a participar e interactuar en la clase con mis compañeros y otras actividades. Gracias a él, yo pude seguir adelante. Siento como si le debo la vida, que no hay palabras suficientes para expresar cuan agradecida yo estoy.
Un año después, me di cuenta que mi ida había cambiado rotundamente, desde cómo me sentía conmigo misma, mis compañeros e incluso con mis padres. Estoy en un grupo de autoayuda, para chicas y chicos con trastorno alimenticio.

Esta es mi larda y difícil historia, espero que algún día nos podamos encontrar Alexia.


Integrantes del grupo:
Escudero, Carmela
Kubis, Martina
Peña Timko, Amparo

Amor en el hospital

Hoy, después de siete años de lo ocurrido, estuve recordándolos y me di cuenta de que si ustedes no hubiesen estado ahí, hoy no sería como soy. Ustedes me enseñaron lo que es tener familia
 ¿Se acuerdan que en aquel momento estaba sola? ¿Que en mi casa mi madre trabajaba todos los días? ¿Que mi padre no me prestaba atención? ¿Que cuando mis padres se juntaban solo discutían?
Cuando me internaron en el hospital por primera vez conocí a un chico y a su hermano gemelo, estos chicos eran ustedes: Daniely Adrián, ustedes fueron mis primeros amigos.
Pasaron los años y cuando tuve 12, yo me había enamorado de uno de ustedes, de Daniel. Pero yo era muy tímida y no sabíacómo contarles lo que sentía.
Un día entró al hospital un chico llamado David. Apenas lo vimos, lo integramos a nuestro grupo de amigos. Yo le tomé mucho cariño, era como mi hermano menor. Solo tenía un año menos, pero es que ustedes siempre me hacían notar que eran tres años mayor que yo.
Pasaban los años y yo seguía enamorada de vos, Daniel. Hasta que a los 15 decidí decírtelo todo… pero tu respuesta fue solo un NO, yo estaba muy avergonzada así q nos dejamos de ver por un tiempo.
Un día que paseaba por el hospital te vi, lo que me resultó muy extraño porque supuestamente ya te habías recuperado. Entré y vos tampoco esperabas verme ahí, entonces Adrián me llevo hacia afuera de la habitación y me lo contó todo. Cuando yo te había pedido salir, unos días antes te habían diagnosticado cáncer y por eso decidiste decirme que no, porque tenías miedo de morirte y dejarme sola. Y también por eso decidiste alejarte de mí, esperando que encontrase a otra persona. Entré a la sala y lo vi a David llorando, al día siguiente te iban a operar, me acerqué a la camilla y me sonreíste, siempre lo hacías, por muy mal que te sintieses. “No llores” me dijiste, hasta ese momento no me había dado cuenta de que no podía contener las lágrimas, me hiciste prometerte que yo tendría un final feliz, juntos o no.
Al día siguiente fui a verte antes de la operación y me diste mi primer beso, después sonreíste entre lágrimas y te llevaron, era la primera vez que te veía llorar. Horas más tarde el doctor nos lo dijo, la operación no había salido bien. No podía parar de llorar, David y Adrián trataban de calmarme, pero ellos estaban igual que yo.
Unos meses después yo seguía destrozada y David vino a verme, me contó que después de tu muerte Adrián había bebido mucho y chocó la moto. Yo no lo podía creer, los había perdido a los dos.
Hoy, después de siete años, es la primera vez q vengo a ver sus tumbas. Pasé cerca de un año llorando por los dos, pero después de aquello mi vida siguió. Y hoy vengo a decirles lo mucho que los extraño y lo importante que fueron para mí. Sin ustedes, hoy no sería nada.

Integrantes del grupo:
Federico Yoma
Tomás González Gamboa

jueves, 14 de julio de 2016

El Adolescente con Marcas

Todo comenzó en el día en que mi madre murió, cuando yo tenía 10 años. Mi padre me conto muy por arriba porque no quería hablar mucho del tema, me dijo que iban en el auto discutiendo, en un momento mi padre soltó el volante y dejo de mirar hacia la carretera. Y entonces fue ahí cuando embisten al auto que venía en la mano contraria, y ya que mi madre no llevaba puesto el cinturón de seguridad salió volando por el parabrisas. A mi padre no le gustaba hablar del tema porque el sentía y sigue sintiendo que es su culpa.
            A medida que fueron pasando los días mi padre se fue emborrachando cada vez más, porque se sentía angustiado y solo. Cayo en una depresión de la que le costó salir, yo como era chico no tenía el conocimiento para darme cuenta de que en realidad él no quería hablar del tema, pero sin darme cuenta seguí preguntando:
-          Pa, ¿Cómo fue el accidente? ¿Por qué te emborrachas? ¿Por qué no quieres hablar del tema? ¿Qué discutían cuando iban en el auto?
Y entonces ahí fue el momento en que maldigo haber hecho esas preguntas porque mi padre mientras que estaba borracho, angustiado, y enojado se agarro toda la bronca que tenia del accidente contra mí y entonces empezó a pegarme y así fueron los siguientes años de mi vida hasta este momento en el que decidí revelarme contra mi padre y empecé a decirle que deje de pegarme.
      En el día de hoy era como todos los demás días, un día tranquilo en el que no pasaba nada especial. Yo llevaba mi bufanda como todos los días con la que me tapaba las marcas que me había dejado mi padre. Estábamos en la clase ciudadanía con el profesor Pereyra que también era el encargado de los problemas de los alumnos del colegio. Estábamos por salir al recreo y uno de mis compañeros, no sé si bromeando o porque sabía algo de mis marcas, me saco la bufanda y reaccione mal contra el ya que todos las habían visto. El profesor todavía estaba dentro del aula cuando esto sucedió y nos llamo a los dos para hablar sobre lo sucedido. Ya en su oficina el profesor le dijo a mí compañero que se podía ir porque solo lo hizo en broma, y luego de que se fuera me comenzó a hacer preguntas a mí:
-         Nelson, ¿Por qué tienes esas marcas en tu cuello?
Y finalmente, ahí fue cuando le conté al profesor mi historia. El fue la única persona a la que se la conté.





Integrantes del grupo:
Piedras, 
Paszkiewicz 
Defrancesco

Amor Verdadero

En su cara se notaba que su infancia había sido dura. Era un adolescente, se llamaba Tadeo, tenia un aspecto raro, no se veía a simple vista lo que el sentía. Todos lo conocían por “el raro” y no por su nombre original; tenía muchas cicatrices por todo el cuerpo de golpes, cortes y heridas. Al principio fue duro que el hablara, pero a lo largo de las sesiones fue contando su historia.

-Y cuando fue la ultima vez que los viste?
-La última vez fue en la escuela primaria, cuando terminamos 6ª grado.
Y si, como bien le conté, fue la última vez que hable de ellos, fue esa vez que hable con Lucrecia; que le conté que durante todo mi primario, en la etapa en que yo era obeso y sufría violencia escolar, mis compañeros me discriminaban, me molestaban y siempre estaba solo, nadie quería hablar conmigo y menos ser mi amigo. Cuando llegaba cada mañana al colegio pasaba algo distinto, si no me hacían sentir vergüenza frente a todo el colegio, me hacían bromas en los baños y muchas cosas mas, que bueno mejor no contar, la memoria a veces lastima.

-Que haces Tade, todo bien?
-Laucha, sisi todo bien vos?
-Bien, contame amigo, como te esta yendo en el nuevo colegio?
-Re bien, la verdad contento.
Contento estoy, después de a ver pasado todo lo que pase en mi vida, pero después de tanto sufrir cambie y termine como estoy ahora, tan flaco que voy a desaparecer. En la escuela nueva que arranque acá por casa, la verdad no me puedo quejar; las profesoras del colegio re buenas y mis compañeros de 10.
Conocí a una chica, llamada Juana, es hermosa, me enamore a simple vista. Ella me acompaña a casa casi todos los días a la vuelta porque vive en la otra cuadra, así que volvemos juntos y a veces con los chicos y otras veces con amigas de ella. Mi hermano mayor me dice que esa chica me tiene total mente enamorado y no, no es así, nada mas me parece linda y punto.
-Y, porque estas tan flaco? Comes mal o que?
-Nono, solo es que tuve problemas y bueno, quede así de flaco.
Si, eso hable con ella, cuando termine de decirle eso quedo muda y se sintió un silencio de tristeza.

A la semana de haberle contado esto me dijo que a la salida de la escuela fuera para la casa de ella que me iba a estar esperando con una sorpresa. Saltado de la alegría entra mi hermano:
-Que paso enano? La chica te dio un beso en el cachete?
-No hermano, me dijo que me esperaba en su casa mañana a la salida de la escuela, que tiene una sorpresa para mí.
-¡Buena ganador!. Al final creo que tenia razón yo, te estas enamorando...
Y si, creo que mi hermano tenia razón, yo estaba enamorado de ella, no sentía lo mismo por las demás y aparte, tanta alegría me dio que me haya dicho eso.
A la semana siguiente, llego el día que tanto estuve esperando, después de haber pensado tanto; llegue a su casa y cuando voy a tocar timbre me abre la puerta un chico que mas era mas grande que ella pero no tenia pinta de ser su hermano mayor, me pregunto quien era y le dije que estaba buscando a Juana y me dijo que el era su novio. En ese momento no supe que hacer, me transpiraban las manos y tenia la mente en blanco. En un segundo después aparece ella y me dice
- Tade, todo bien? Que haces por acá?
Y con temblando como un papel le respondí
- Me dijiste que pasara que tenias una sorpresa para mí.
Su novio seguía mirándome fijo a los ojos, no me sacaba la vista de encima. Me dijo que pasara y que tomara asiento que ella ya estaría conmigo; se despidió de el y vino a sentarse. Tomamos unos mates y me dijo que la sorpresa que ella tenía para mi era que de chica ella iba a aun centro de rehabilitación por la enfermedad que sufría, que me podía ayudar mucho a mí y ella iba a decidir apoyarme.
Unas semanas después me paso a buscar por mi casa y fuimos juntos. Había varios chicos y chicas de nuestra edad. Al rato que llegamos nos hicieron sentar a todos y pasar uno por uno a decir nuestros nombre y porque estoy acá.
- Hola, soy Tadeo y vengo a este lugar con la ayuda de una gran amiga. Tengo varios problemas en mi casa y en mi infancia sufría mucha discriminación hacia mi de mis compañeros, por ello es que ahora estoy tan flaco como me ven.
Dije esas palabras y más, y todos me saludaron, me aplaudieron y decidieron ayudarme. A la salida de eso ya era de noche y acompañe a Juana a su casa, le dije que mañana pasaría a buscarla a la misma hora para la reunión y que muchas gracias; cuando voy a saludarla ella me da un beso y se va, se la veía muy contenta; con ese beso me dejo helado, no lo podía creer.
Al día siguiente paso a buscarla a la misma hora para irnos y cuando llego me dice que pase, que hoy no era necesario que fueramos y que ella quería hablar conmigo. Pase, me senté, deje la campera y Juana se acerca, me dice que ella nunca había sentido tanto amor por alguien y que quería que seamos mas que amigos; yo me quede con la boca abierta sin poder creer que ella me estaba diciendo eso, cuando reaccione le dije que ella también era muy especial para mi pero que creería que no iba a ser la mejor relación, la de nosotros, que ella merecía alguien mejor que yo; por dentro estaba que me moría de amor pero sabia que no iba a funcionar porque ya había fallado. Note que su cara se iba poniendo triste y le dije que a lo mejor podía intentarlo, porque creería que con ella no me estaría confundiendo y que seria mi mejor elección, llorando de alegría, me abrazo y me dijo que me quería mucho y que siempre iba a estar para mí.



Integrantes del grupos:
Curto Bianca
Marchesotti Milagros
Cortizo Emanuel
Martinez de Treviño Sebastian (ayudo porque no estaba su cuento) 




Puesta de Sol

                Los exámenes me habían agotado, en lo único en que podía pensar era en la necesidad que tenía de descansar, pero el sonido de mi celular me distrajo. Al mirarlo, pude ver que se trataba de un mensaje de Olivia, mi mejor amiga, y lo abrí. En él se presentaba la invitación a una fiesta a la que asistiríamos juntas.
            Luego de prepararnos por un largo rato, llegamos al lugar. Lo único que podía ver era la gran cantidad de personas que se encontraban allí. Vasos y botellas se interpusieron en mi camino hasta llegar a un grupo de chicos a los que mi amiga conocía.
            Bailamos durante un largo rato, hasta que Olivia se fue, dejándome sola con dos de sus amigos. Ellos me ofrecieron varios tragos los cuales acepté. Esa gran mezcla no tardó en hacer efecto en mí, dejándome inestable y bailando eufóricamente.
            Llegando ya al final de la fiesta, estaba casi inconsciente de mis actos. Esto dejó que los amigo de Olivia me convencieran de sacarme fotos e ropa interior, prometíendome que solo sería para ellos.
            Días después, me encontraba ordenando mi habitación, cando me llegó u mensaje de mi prima. Era aquella foto, la que dejaba ver mi lado más débil y humillante. Tan pronto como la vi, le pregunté de donde la había sacado, a lo que respondió que ya era una foto viral en redes sociales.
            Mese después, cansada de las bromas, insultos y humillaciones, una pelea con mi mejor amiga me determinó a hacer lo que venía considerando hacía ya mucho tiempo, a tomar el camino más fácil.
            Miré hacia abajo, los autos pasaban ignorantes de su entorno. Antes de dar el último paso, alcancé a ver al Sol finalizando su recorrido, al igual que yo lo haría. Estaba a pocos segundos de acabar con mis problemas para siempre…
            Abrí mis ojos, estos estaban llenos de lágrimas. El grito de mi madre, avisándome que el desayuno  ya estaba listo, me había despertado.
            Miré mi celular, vi un mensaje de Olivia en el cual me preguntaba por qué no había ido a la fiesta.



Integrantes del grupo:
Berto Luna
Franke Candelaria
Juárez Nataly A.

Monsonis Agustina

Dejarlo atrás

10/3
Querida Sofi:
Primer día de clases. Nuevo colegio. Compañeros nuevos y desconocidos. El miedo y la vergüenza me atormentan, aun así soy positiva.
A la primera persona que hoy conocí fue a Matías, estaba solo así que me senté con él. Casi no hablamos pero me cayó muy bien.
En el recreo conocí a Juana, que iba a otro curso, la cual se acercó a charlar y me hice amiga de ella como si nos conociéramos de toda la vida.
¡Sofi te extraño! Pero creo que lo peor pasó.
Un beso.

11/3
Amiga Sofi:
Me senté nuevamente con Matías y le conté a Jua sobre él. Ella me dijo que él había entrado al colegio el año pasado y que casi no tenía amigos porque era muy reservado. Pero ¿Para qué darle tanta importancia?
Un abrazo.

20/3
Querida amiga:
En la escuela me está yendo bien, ya estoy cómoda en ella. Además tengo varias amigas y también cada día me acerco más a Matías; es simpático y me llevo bien con él, pero recién lo empecé a conocer.
Te mando un fuerte abrazo.

6/5
Querida amiga:
Tengo que contarte algo: siento que siento algo por Matías, me ayuda mucho pero es muy cerrado y no me comparte casi nada de su vida. Algunos días se aleja de mí y esta solo toda la mañana, trato de acercarme a él pero me dice que quiere estar solo. No lo entiendo, ¿Qué hago Sofi?
Un beso.

8/5
Querida Sofi:
Estoy en cama muy dolorida tanto por dentro como por fuera. Todo empezó así: estaba caminando con Matías después de clases y le pregunté por qué siempre se muestra distante. Su cara se demudó y tardó varios minutos en hablar hasta que por fin con un hilo de voz me contó una historia que no esperaba de él pero en la que todas las piezas tuvieron su lugar: era su ex novia, de su antiguo colegio a la cual quería mucho, pero un día en una discusión él le pegó y  la dejó en el suelo. En ese momento el recordó a su padre a quien consideraba un horrible persona por haberle pegado a su madre durante años. Desde ese día el se siente mal consigo mismo por hacerle eso y por ello prefiere no tener amigos.
Le ofrecí mi ayuda pero se negó. Le dije que no debía tener miedo porque yo lo quería y no podía verlo sufrir. Pero seguía negado y me repetía “si pasó una vez pasará otra”. Me pidió disculpas y se decidió a marcharse. Pero insistí y con eso su postura cambió, su cara se volvió insensible y tensó los puños. Dejó de hablar. Yo seguía tratando de convencerlo y ese lapso de tiempo sus ojos se llenaron de furia. Ante eso sentí miedo. Cerré los ojos un segundo antes de lo que iba a venir prediciendo el final en mi mente. Inmediato sentí su puño en mi cara y me produjo un gran dolor. Cuando me aleje de él por el efecto del impacto miro sus manos con odio pero luego expresaba una gran desilusión. Yo lo miraba, sin mediar palabra, hasta que nuestras miradas se cruzaron y con una fuerte voz me dijo “¿no lo ves? Soy un monstruo y voy a serlo siempre”.
Te mando un saludo Sofi y espero que estés mejor que yo aunque voy  a ser positiva y volveré a empezar.




Integrantes del grupo:
Martinez Chabbert
Folonier



Lo Posible

             Una noche oscura y silenciosa se me dio por mirar a la ventana del fondo. La observé por un instante hasta que de repente oí un grito. Luego un disparo. Sucesivamente otro y otro.
            De tanto miedo, sin pensarlo, corrí hacia afuera y ví tras la niebla a una mujer morocha de aproximadamente 18 años. Se la notaba asustada y preocupada.
           Al pensar en coger el teléfono móvil me percaté de la presencia de un hombre, robusto y ensagrentado. Me pregunté qué pasaba. Tan solo veía los movimientos de aquel, manchas de sangre en la cortina, y la figura de la muchacha en el piso. Así me di cuenta que se trataba de algo serio; quizás violencia de género. Como quise saber el resto de la historia y ratificar mis sospechas… Tomé una escoba y entré en acción.
   
          Sentí un golpe muy fuerte y lo único que recordaba era el rostro de la mujer sollozando a mi lado.
          Al otro día me encontré en las afueras de la ciudad y por fortuna sabía como volver a casa. En el camino me encontré a la mujer golpeada y escúalida. Sabía a qué iba mi saludo, pues entonces nos dirigimos a un bar.
-Hola soy Alejandra, gracias por preocuparte por esta situación dura que estoy afrontando. –me dijo.
-No hay de qué, estoy dispuesto a ayudarte. Presentaremos la denuncia-le respondí.
        Sin duda alguna, fuimos a la comisaría y le tomaron los datos:
-¿Nombre y apellido? -dijo el oficial.
-Alejandra Anabel Fonseca –le respondió.
-¿Edad?
-20
-¿Problema?
-Maltrato y abuso.
-¿Victimario?
-José Alfredo Campos, apodado “La Muerte”; 28 años, cicatriz en la cara, labios gruesos y mirada perturbadora.
-Tiene antecedentes. No te hagas problema, ya está en pie su búsqueda.

          Un par de semanas despúes recibimos el llamado del jefe de la comisaría, comunicándonos que Campos había sufrido un accidente grave y ya no se encontraba con vida.
         Dedujimos que de alguna forma se había hecho justicia, pero eso no era todo: Emprendimos un proyecto, mejor dicho una campaña. La llamamos NI UNA MENOS; ni una mujer menos, ni una muerta más.
        De parte del Estado al principio no obteníamos respuesta alguna pero al aumentar las marchas y la cantidad de femicidios, se aprobó una ley en contra del maltrato a la mujer.
       Fue fructífero ya que cientas de mujeres pudieron salvar sus vidas, pero lo más importante es que de una buena vez hicieron ruido y fueron escuchadas.

QUIEN AMA NO MATA, NO HUMILLA, NI MALTRATA.




Integrantes de grupo:
Martinez B.,
Petruzzi,
Vila