Ya en el salón, la profesora de físico-química preguntó si podíamos buscar en nuestros celulares determinada información sobre el tema que estábamos dando. No sé por qué dirigí la mirada hacia Mateo y su grupo de amigos; todos estaban con el celular riéndose, excepto él que estaba con el manual entre manos.
Unos minutos antes de que tocara el timbre, Mateo dejó en mi banco una nota que decía:
“Encontrame en el recreo, en la biblioteca”
Me pareció extraño pero acepté. Él y yo no éramos amigos pero no nos llevábamos mal. Cuando tocó el timbre, fui a la biblioteca para verlo. Él estaba sentado en la mesa del fondo y le pregunté qué pasaba, él respondió:
- “Estoy preocupado por un amigo que necesita ayuda, y cuando pensé en alguien que me pueda aconsejar, te cruzaste por mi cabeza. Lo que le pasa a mi amigo es que aunque es de los chicos más top del curso, en realidad es pura apariencia. Su familia posee demasiados problemas económicos. Lo que realmente lo angustia es que algún día sus amigos se enteren y lo dejen de lado”.
A lo que yo le pregunté:
- “¿Yo conozco a ese amigo?”, insinuando que podía ser él.
Él se rindió y admitió:
- “Está bien, soy yo, ¿qué proponés que haga?
Integrantes del grupo:
Andersen Florencia
Fournier Nicolás
Mendy Juan Bautista
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